Desde muy temprano mostró inclinación por la vida espiritual y al llegar a la adolescencia quiso consagrar su vida a Dios. Sus padres buscaron la manera de ayudarlo. Como no poseía la educación requerida para entrar a un convento, su padre viajó a Estados Unidos para ganar el dinero necesario para pagar los estudios de su hijo. Así Francesco pudo entrar a hacer su noviciado con los frailes capuchinos en Morcone, y en 1905 tomó los hábitos franciscanos y el nombre de Fra Pio, en honor al Papa Santo Pío V,, patrón de Pietrelcina. En 1910 se convirtió en sacerdote. Una vida llena de dolor Su vida estuvo plagada por todo tipo de enfermedades. Sufrió de gastrinteritis, fiebre tifoidea, tuberculosis, bronquitis, hernias, tumores, rhinitis, otitis y pleuritis exudativa, entre otros males. Sus enfermedades comenzaron a la vez que sus visiones y aunque pasó una parte considerable de su vida enfermo, su Vida Espiritual fue tan Prolífica comos sus enfermedades. Uno de sus dolores más intensos fue el de los estigmas, no sólo por el dolor físico, sino por la vergüenza que le producía tener un signo físico de santidad. El Padre Pío murió el día 23 de septiembre de 1968 a los 81 años en San Giovanni Rotondo, Foggia, Italia, lugar donde pasó la mayor parte de su vida. Fue beatificado el 2 de mayo de 1999 y canonizado el 16 de junio de 2002 por el Papa Juan Pablo II en Roma.

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