Debemos reconocer nuestro potencial para la auténtica felicidad.
"Todas las cosas tienden hacia su propio fin, que es la realización de sus potencialidades"
En la naturaleza todo tiene la tendencia hacia su crecimiento. Si una semilla cuenta con las condiciones adecuadas para la vida, esta tenderá a germinar. Si cuenta con los medios como tierra fértil, agua, sol suficiente, seguirá su proceso de desarrollo hasta crecer y convertirse en un árbol maduro y que de frutos abundantes. Solo así, podremos considerar a esta semilla, ahora un árbol como una planta que llego a su mayor potencial, su finalidad.
Nuestra realización humana
Sin embargo, de un total a desarrollar, es solo un 5% - 7% el alcance que logramos en nuestra vida.
Un hombre virtuoso alcanza su potencial al ser una persona con una inteligencia y voluntad bien orientada. Dirigiendo su energía y su capacidad al bien personal y del común, su entorno social.
En este camino hace falta saber descubrir ese bien auténtico sobre muchos "bienes relativos" ofrecidos por el mundo.
La forma mas segura de orientar nuestra existencia hacia su propio fin, es la conciencia moral, que nos ayuda a descubrir ese orden establecido por Dios.
Los ideales nos presentan prototipos de condiciones óptimas probables a las que podemos aspirar hacia el futuro, por el que vale la pena luchar y esforzarse cada día. Cuando no se brinda este esfuerzo y constancia, los ideales no pasan de ser solo sueños.
Los valores, por otro lado, sostienen nuestras relaciones, dándoles calidad y calidez; los valores asumidos hacen que nuestras relaciones humanas actuales sean un gozo y no una carga. Con los valores obtenemos personalidad sensible y compasiva, sin ellos encontramos en muchos casos personas tóxicas y neuróticas.
Alcanzar la plenitud requiere de un trabajo productivo y caridad.
"lo importante no es construir el mundo, sino construirme a mí mismo, edificando un mundo mejor"
Frustración de nuestra vocación humana.
La libertad es un don precioso que por desgracia también tiene la capacidad de ir contra corriente, de atentar contra sí mismo, de frustrar su propia existencia sobre el mundo. Es visto que muchos de nosotros vivimos con una existencia frustrada; por eso hay tanta gente amargada.
La frustración de nuestra existencia llega a través del desorden de nuestra conducta, esto es, el pecado; nos roba lo mejor de nuestra persona porque consiste en lo contrario de la virtud. El desorden de nuestra conducta conduce a una corrupción de nuestras sanas costumbres personales y en el ámbito social. Un ejemplo de esta frustración y corrupción sería aquella persona que cae en adicciones.
Un mundo feliz
La idea general de nuestra sociedad actual acerca de la felicidad consiste en la posesión y disfrute de abundancia de bienes, y esta falsa idea o ilusión lleva a "vivir para trabajar, en vez de trabajar para vivir"
Este estilo mundano de vida, genera placeres y gratificaciones de corto plazo que con el avanzar de nuestras vidas aumenta el vacío de nuestras existencias y nos hunde en un silencioso abandono de nuestro propio ser.
Al participar de esta vida mundana, tenemos dos vertientes: los individualistas y la masificación.
El individualismo esta centrado en el <yo> nace del egoísmo, donde no hay cabida para nadie más. Finalmente nos lleva al margen de la vida social.
Por otro lado, la masificación nos lleva a la perdida de consiencia social y la identidad personal misma. Nos hace parte de un anonimato al cual nos desvincula y nos termina excluyendo de la sociedad.
En el caso de los jóvenes, buscan relaciones ocasionales sin compromiso o relaciones no vinculantes en la que uno vea por el otro; solo les une un momento de sexualidad pasajera.
Principalmente hoy por hoy, la falsa idea de una vinculación a través de mundos virtuales, creando pequeñas islas sociales en las que no tienen cabida personas cercanas pero si damos entrada a extraños tras un monitor sin rostro o intereses reales.
Creados por amor y para amar
"Te amo, no solo por lo que eres, sino por lo que soy cuando estoy contigo"
Dios, en su amor y sabiduría infinita nos pensó para una relación significativa, llena de sentido y significado. Relaciones de pertenencia como el matrimonio, la familia, la amistad, etc.
Es nuestra responsabilidad el esforzarnos por romper esos limites de afectividad lineal, ser solo funcionales. Establecer relaciones amistosas y afectivas es un paso hacia el retomar de nuestra pertenencia y realización en la felicidad personal y en comunidad.
Es necesario recuperar nuestra vida interior, cuyo centro vital es Dios mismo. El Creador nos dejó un manual seguro para la vida, que es la Sagrada Escritura, ahí esta muy sabiamente desarrollado, el principio de finalidad de nuestra vida, que está relacionada estrechamente con el amor maduro, de entrega y pertenencia, la comunión del corazón. Debemos leerla y meditarla cada día.
La convicción de que debemos tomar conciencia nos llevará a una conversión profunda del corazón, guíados por el camino de verdad y del bien hacia nuestra auténtica realización y plenitud, la felicidad auténtica que sea paso a una vida eterna.



