La palabra Kerygma proviene del verbo griego keyssein y significa “anuncio”. Es un anuncio de carácter público. Es el mensaje llevado por un heraldo o emisario. Para nosotros los cristianos católicos es el “primer anuncio” el primer encuentro con Jesucristo a través de la obra evangelizadora.
Es un acto de evangelización, pues se debe de presentar a las personas a aquel que ha venido para salvación de nosotros. ¿Pues como creer en quien no se conoce?
San Pablo dice en Rm 10,14
“Pero ¿Cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquel a quien no han oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique?”
Por ello, es un deber nuestro dar a conocer el mensaje del evangelio y presentar a Nuestro Señor Jesucristo como solución de Dios al misterio de salvación.
Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. ¡Ay de mi si no predico el Evangelio!
Kerygma es pues, el anuncio de la Buena Nueva hecha por los apóstoles a los judíos y paganos después de la ascensión del Señor. No es un simple resumen histórico de un evento ya sucedido; es poner en evidencia el mensaje de salvación del cual se ha sido testigo con la alegría que esta conlleva y suscitar la fe y la conversión. Es mover la curiosidad del oyente a saber más acerca de Jesús.
Kerygma es pues, el anuncio de la Buena Nueva hecha por los apóstoles a los judíos y paganos después de la ascensión del Señor. No es un simple resumen histórico de un evento ya sucedido; es poner en evidencia el mensaje de salvación del cual se ha sido testigo con la alegría que esta conlleva y suscitar la fe y la conversión. Es mover la curiosidad del oyente a saber más acerca de Jesús.
Quien escucha el Kerygma, no puede quedar indiferente al mensaje que está recibiendo. De ahí la importancia de dar este anuncio con la alegría y la esperanza de la promesa cumplida dando a conocer a Jesús. Es el principio, punto de partida para involucrarse en los misterios de Dios y su relación con el hombre.
Sin kerigma no puede haber catequesis, ni sacramentos, ni vida moral ni comunitaria.
Toda la doctrina teológica es ampliación, explicación y profundización de lo primero que escucha una persona que ignora todo de Dios o está apartada de Él. Hacerlo de forma inversa es como enseñarle a nadar a alguien que no conoce el agua.
Por ello, se requiere de una iniciación del mensaje para luego hablar de fe, de catequesis, hacer teología. Sin la fe inicial suscitada por el kerigma no tiene sentido lo anterior.
En la iglesia primitiva ya se podían distinguir dos momentos clave: El kerygma (anuncio) y la Didaché (enseñanza)
En el Evangelio según San Juan, Capítulo 4 vemos un ejemplo de kerigma con la mujer samaritana y Jesús. Así tenemos tambien en Hechos 2, 3, 5, 10 y 13 la difusión de la buena noticia de salvación en Cristo.
Finalmente, la noticia que arroja el Kerigma a todos y que la Iglesia ofrece desde sus orígenes es:
"Jesús de Nazaret murió por nosotros, resucitó y fue exaltado a la derecha de Dios Padre como Señor y Cristo."
Jesús es a la vez heraldo de Dios y, al ser su palabra encarnada, se vuelve su propio kerygma.
San Pablo dice a los judíos en Hch 2, 36
“Sepa, pues, con certeza todo Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a ese Jesús a quien vosotros habéis crucificado”
Una manera de vivir el kerigma es viviendo el mensaje a través de temas como:
El amor de Dios
Dios nos creó por amor y para ser amados
El Pecado
Las consecuencias del pecado
Jesús
Solución de Dios
Fe y conversión
Acto de Fe
El Señoría de Jesús
Jesús como centro de mi vida
La Promesa del Padre
La venida del Paráclito
Los Dones del Espíritu
La promesa es para todos



