La oración se considera comúnmente un rezo, como un "recitar" una serie de frases. Pero la oración es algo más allá de un recitar; es un dialogo.
Podría pensarse que la oración es una iniciativa personal, algo que nace de nosotros mismos, pero, por el contrario, es una iniciativa de Dios.
Este "dialogo" con Dios tiene como características:
- Que es un dialogo entre dos personas: Dios y tú.
- El protagonista es Dios; Cristo.
- La oración es liberadora.
- Nos llena de su Gracia.
- Nos reintegra en nuestra especial dignidad como hijos de Dios.
"La oración es un impulso del corazón, una semilla mirada lanzada al cielo, un grito de reconocimiento y de amor, tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría".
Un campesino decía
-No sé cómo se puede rezar un Padre Nuestro en menos de diez minutos. Dicho esto, le preguntaron: ¿Diez minutos le cuesta a usted rezar un Padre Nuestro? En ese tiempo, y haciéndolo en particular, se puede rezar casi un Rosario.
-Sí, es lo que hace mi mujer. Es muy devota y reza mucho. Pero yo prefiero rezar menos y estar con mis ojos y mi corazón clavados en Dios.
El buen campesino había llegado a lo que se llama la contemplación. Sin palabras, se pasaba las horas en la presencia de Dios, pues en eso consiste lo que llamamos vida de oración, o espíritu de oración, que es uno de los mayores regalos que Dios hace al alma, cuando ésta responde fiel a esa vocación de la oración. ¿Cuántos de nosotros rezamos o "recitamos" en oración y cuantos realmente han llegado a ese dialogo verdadero en la presencia de Dios?
Los momentos de la oración
“cerca está Yahveh de los que le invocan, de todos los que le invocan con verdad.”
Es común, sobre todo hoy en día, en nuestra sociedad, el que cada vez menos personas se dan el tiempo para realizar este dialogo con Dios. Y cuando queremos volver a encontrarnos con Él por alguna necesidad (la mayoría de las veces) o por agradecimiento, se nos dificulta porque hemos perdido la práctica en ello. La oración es un ejercicio que fortalece el espíritu y nos mantiene cerca de la Gracia de Dios.
Por ello, si nos encontramos en una situación así podemos tomar estos momentos que nos dan luz para encontrarnos nuevamente en el camino del dialogo espiritual.
Adoración y alabanza.
Cuando le dices a Dios que te das cuenta de que Él te creó, y le dices que lo adoras, que lo respetas y lo amas sobre todas las cosas porque es tu Dios.
Petición.
Cuando pides a Dios algo que necesitas o que te gustaría que te diera. ¿Y qué puedes pedir?
Puedes pedir ¨ cosas espirituales ¨ como por ejemplo que te ayude a vencer un defecto, que te ayude a acercarte más a Él, que te ayude a rezar mejor ...
Puedes pedir ¨cosas materiales ¨ como por ejemplo que te ayude a encontrar un trabajo, a juntar para pagar esa deuda, a curarte de esa enfermedad...
Puedes pedir perdón, cuando has pecado. Dile a Dios que te sientes mal, que te duele haberlo ofendido a El que es tan bueno contigo.
Intercesión.
Cuando le pides a Dios algo no para ti, sino a favor de otro, quienquiera que sea.
Pide, pide mucho a Dios por otros: por tu esposo/a, por tus hijos, por tu familia, por los enfermos, por los que sufren, por los que viven alejados de Dios, por el Papa, por la Iglesia, por México... No te canses de pedir por otros.
Imagínate cuanto bien puedes hacer tú solo, si a diario rezas a Dios por todas estas personas.
Esto se llama APOSTOLADO DE LA ORACIÓN y es, por ejemplo, si tú no puedes ir a un hospital a curar o consolar a los enfermos, pero si pides a Dios por ellos, es como si realmente fueras; tal vez tú no puedes convencer a tu amigo de que deje el mal camino, pero si rezas por él, Dios te escuchará y lo ayudará a alejarse del mal.
A Dios le gustan mucho los corazones generosos que se olvidan de sí mismos para pedir por otros.
Acción de gracias.
Cuando le dices a Dios ¨Gracias¨ por algo.
Dale gracias a Dios porque te ama, porque te ha creado, por permitirte vivir otro día, por el sol que te ilumina y te calienta, por la lluvia que humedece tu cosecha, por el amor de tu familia, por el trabajo que te permite llevar alimento a los tuyos, por la salud, por la alegría, por la paz.
Dale también gracias por la enfermedad, por la tristeza, por esa prueba que te ha costado pero que te ha acercado a Él, por ese negocio que no te salió bien.
Dale gracias por ser tan bueno y perdonarte una y otra vez tus mismas ofensas.
Ofrecimiento.
También puedes decirle a Dios que le ofreces algo que te cuesta trabajo como regalo para Él porque lo amas.
Ofrécele no volver a hacer lo que sabes que le ofende; ofrécele hacer ese sacrificio que tanto te cuesta pero que a Él le gustaría que hicieras.
El ofrecer estos pequeños regalos a Dios, muchas veces es el modo más bello de decirle: ¨Señor, yo te amo¨ con obras y no sólo con la boca...
La respuesta.
El complemento de la oración se encuentra en la Biblia. Ya hemos comentado que la oración es un dialogo y que es Dios quien nos llama a ello. Por tanto, es natural que luego de escucharnos, nos dé una respuesta. Esta respuesta la encontramos en sus escrituras.
La importancia de dar lectura a las Sagradas Escrituras es porque si bien hay ocasiones que no logramos discernir con facilidad la respuesta en ellas; es la que nos dará pie para encontrar estas respuestas fuera de ella.
Dios se hace presente en nuestra vida cotidiana, dando respuesta a cada una de nuestras plegarias. Somos nosotros quienes debemos estar atentos a su respuesta y para ello, como dijimos antes, debemos tener un espíritu bien entrado en la oración, para tener esa apertura a la razón y encontrar la respuesta de Dios en la Biblia, en una llamada telefónica, en un evento, en un saludo, hasta en un comercial de televisión. Ser constantes con la oración nos lleva a ser más claros en esa búsqueda y no frustrarnos pensando que no somos escuchados.



