“Dios atiende siempre nuestra oración, aunque no nos dé lo que le pedimos. Él sabe lo que nos conviene. Como Padre amoroso que es, nunca dará a su hijo lo que pueda hacerle daño o no le convenga, aunque se lo pida llorando”.
San Agustín nos invita a ser mansos y humildes. Entendamos que nosotros pedimos bajo la limitación de nuestro entendimiento. Pero es Dios quien nos conoce mejor que nadie, aún más que nosotros mismos y por ello, solo nos da lo que sabe es mejor para nosotros.
"Dios da la gracia sólo a los que se la piden; por tanto, sin oración no puede haber salvación"
Santo Tomás de Aquino, nos recuerda que Dios lo sabe todo, él nos invita a este dialogo, y es solo a través de este dialogo que encontraremos respuesta, pues Dios respeta nuestra libertad de decidir si queremos o no su ayuda. Él esta pacientemente esperando la oportunidad de ayudarnos como el Padre amoroso que es.
“En la oración es donde Jesucristo da luz para conocer las verdades”
Santa Teresa de Jesús, encontró la luz de Jesús en el silencio de la oración personal, donde el ruido del mundo no entra y deja un silencio para el alma y Dios. Ahí donde reside y nos encontramos con Él.
“En la oración mental es donde encuentro el aliento de mi caridad. Lo más importante es la oración; suprimirla no es ganar tiempo sino perderlo. Dadme un hombre de oración y será capaz de todo”.
San Vicente de Paul, muy cierta su reflexión, pues cuantas ocasiones perdemos el sentido de nuestra oración por querer expresarla verbalmente. Dios que nos conoce, pone en nosotros ese conocimiento de nuestra verdadera necesidad y la de los demás.
“La oración es el mejor medio para obtener la conversión de los pecadores, la perseverancia de los justos y el alivio de las almas del Purgatorio”
San Antonio María Claret, nos recuerda que con la oración también evangelizamos al ser ejemplo vivo de los frutos de la misma oración. Mostrar la caridad por aquellos que no pueden ayudarse a sí mismos, siendo para ellos hermanos verdaderos en comunidad cristiana; orando por los que no saben, por los que se avergüenzan, por los que han partido y requieren de ese apoyo para llegar a la Gloria de Dios. La oración es la herramienta más plena con la que podemos ayudar a nuestros hermanos, sin importar la distancia, el tiempo ni la situación, es la forma más sencilla, pero a la vez más sublime de ayudar a un hermano necesitado.
La oración es un camino de reconocimiento hacia el Padre.
- «Pidan y Dios les dará, busquen y encontrarán, llamen y Dios les abrirá.
- Porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra, y al que llama, Dios le abre.
- ¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan le da una piedra?;
O si le pide un pez, ¿le da una serpiente? - Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡Cuánto más su Padre del cielo dará cosas buenas a los que se las pidan! -Mt 7,7-11-
Toma, Señor, y recibe
toda mi libertad,
mi memoria,
mi entendimiento
y toda mi voluntad;
todo mi haber y mi poseer.
Tú me lo diste,
a Ti, Señor, lo retorno.
Todo es Tuyo:
Dispón de ello
según Tú Voluntad.
Dame Tu Amor y Gracia,
que éstas me bastan.
Amén.



